| |
La empresa belga Pelegrie encuentra la manera de mejorar los procesos sin perder ni un ápice de calidad
Imprimir en gran formato es algo más que imprimir, acabar y montar los productos. Enviar presupuestos precisos de manera rápida y disponer de una visión clara de la estructura de planificación y costes son elementos igual de importantes. Otro aspecto relevante es la capacidad de supervisar la calidad del material impreso mediante un sistema eficaz y avanzado que permita controlar las distintas soluciones de impresión. Pelegrie, un reputado impresor de gran formato con sede en la ciudad belga de Hoboken, ha dado con la solución perfecta para mejorar los procesos sin bajar el listón de la calidad.
A cualquiera que visite Pelegrie en la actualidad se le hará difícil creer que la empresa empezó como una tienda de fotografía hace más de setenta y cinco años. Pelegrie es un negocio que se ha transmitido de generación en generación. Cuando tomó las riendas de la empresa a principios de la década de los noventa, Christian Pelegrie decidió apartarse de los orígenes como estudio fotográfico del negocio y apostar por la impresión digital de gran formato.
En busca de una alternativa
En 1999, Pelegrie adquirió una impresora fotográfica Lambda. “Esta impresora realiza la exposición completa de medios tonos RGB en material fotosensible. Como resultado, se obtienen unos colores muy vivos, a una resolución comparable a la de una impresora de 3.200 ppp pero a una velocidad de 30 m² por hora”, dice Christian Pelegrie. No obstante, el material es sensible al agua, por lo que sólo puede usarse en interiores, y necesita pasar por una fase de montaje. Por eso la empresa buscó una alternativa para poder producir aplicaciones de exterior sobre vinilo y otros sustratos rígidos.
Sólo una llamada al servicio técnico en cuatro años
La búsqueda fue más fácil de decir que de hacer, ya que no resultó sencillo encontrar una impresora de gran formato con una calidad comparable a la de la Lambda. “Como veníamos del sector fotográfico, teníamos un listón de calidad bastante alto. Además, por entonces había pocos sistemas por inyección de tinta que ofrecieran la calidad que nosotros considerábamos aceptable, sobre todo en formatos mayores, de dos o tres metros de ancho”, cuenta Pelegrie.
Al fin dieron con el sistema que necesitaban: la impresora de gran formato VUTEk PV200 UV. “Con seis colores y una resolución de 600 ppp, la PV200 se ajustaba perfectamente a nuestros requisitos de calidad”, señala Christian. “Con una anchura de impresión de dos metros y la posibilidad de imprimir sobre material tanto rígido como flexible, era la máquina ideal para nosotros. En cuanto la instalamos, las cosas empedaron a rodar, y al cabo de un año ya trabajábamos con dos turnos para poder atender la gran cantidad de pedidos que teníamos.”
Sin embargo, el sistema de dos turnos presentaba inconvenientes. En el turno de tarde, no teníamos a nadie que pudiera dar consejo o resolver los proyectos problemáticos. Por eso Pelegrie decidió invertir en una segunda impresora. “No tuvimos que pensarlo demasiado, porque, con la VUTEk PV200, sólo habíamos tenido que llamar al servicio técnico una vez en cuatro años”, recuerda. Así fue como la empresa volvió a confiar en las impresoras VUTEk, esta vez en la QS3200. Con una anchura de impresión de 3,2 metros y una resolución de 1.080 ppp que garantiza una calidad de imagen superior, esta impresora es el complemento perfecto de la PV200.
El éxito de la interfaz intuitiva de Fiery XF
Para la VUTEk QS3200, Pelegrie optó por el procesador RIP Fiery XF de EFI. Diseñado específicamente para impresoras de gran formato, fue la mejor elección gracias a su funcionamiento sencillo y a su capacidad única de controlar varias impresoras. “Tenemos otras impresoras, como una sistema de impresión con disolventes para producir aplicaciones de vinilo, como gráficos publicitarios para vehículos. Antes teníamos un RIP para cada máquina, pero eso hacía que la gestión del color y la previsibilidad no siempre fueran óptimas. Ahora eso forma parte del pasado gracias al RIP Fiery XF de EFI, ya que todos los archivos de todas las impresoras se procesan en el servidor central XF. Lo único que tiene que hacer el operario es seleccionar el archivo procesado en el ordenador e imprimirlo. Todo lo demás es automático; no podría ser más sencillo, la verdad. Los archivos de encabezados que necesitamos para la guillotina también los creamos con el procesador Fiery XF de EFI. La interfaz está muy bien organizada y es muy intuitiva, ha sido un éxito entre el personal”, añade Pelegrie.
Cálculo de costes en función de la actividad
Pelegrie había desarrollado su propio programa informático para hacer presupuestos, planificar el trabajo y facturar, pero la adaptación a los nuevos estándares les estaba resultando muy laboriosa. “Nos topamos con otro problema: llegó un punto en que no podíamos calcular el coste total debido a lo mucho que estábamos creciendo. ¿Qué encargos eran rentables y dónde estaban los costes ocultos? Queríamos tener una mayor visibilidad de los procesos para poder llevar a cabo los ajustes que fueran necesarios”, apunta. La mayoría de los sistemas de gestión de la información hacían más o menos lo mismo que el sistema propio de Pelegrie. Todos parten de un método tradicional de cálculo, según el cual los costes fijos y los variables determinan el coste total. En cambio, Pace, el sistema de gestión de la información de EFI, calcula los costes en función de la actividad, a partir de un método que se enseña en la Universidad de Harvard.
“De acuerdo con este método, cada transacción tiene un precio de coste. Por ejemplo, montar una bobina en una máquina tiene un coste. Pace también tiene en cuenta el peso de la bobina. Por ejemplo: una persona sola no puede montar una bobina de 100 kg, así que contar con un segundo operario supone un coste adicional. Es un método bastante complejo, pero mucho más preciso. Además, el sistema Pace tiene todo lo que debe tener un buen sistema de gestión de la información, incluida la compatibilidad con JDF. Todavía estamos en la fase inicial de implantación, pero, igual que con las otras cuatro soluciones VUTEk que tenemos, el futuro parece muy prometedor”, afirma Christian. |
|



|